La inflación en México volvió a bajar y cerró junio con una señal positiva para los hogares. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el Índice Nacional de Precios al Consumidor disminuyó 0.27% frente a mayo, con lo que la inflación general anual se ubicó en 3.37%, por debajo del 4.32% registrado en el mismo mes de 2025.
El dato coloca a la inflación en su nivel más bajo desde diciembre de 2020 y la mantiene dentro del intervalo de variabilidad del Banco de México, que tiene como referencia una meta de 3% con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. Es importante comprender que esto no significa que todos los precios estén bajando, pero sí que el ritmo general de encarecimiento se moderó con fuerza.

El componente no subyacente, donde se agrupan productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, cayó 2.04% mensual y dejó su tasa anual en apenas 1.11%. Dentro de ese rubro, las frutas y verduras retrocedieron 8.99% en el mes, un movimiento que ayudó a compensar presiones en otros bienes y servicios.
Jitomate, chiles y huevo empujan la baja
Entre los productos que más ayudaron a contener la inflación destacó el jitomate, con una caída mensual de 38.98%. También bajaron el chile poblano, con 40.43%; el chile serrano, con 26.88%; el huevo, con 7.21%; la uva, el limón, el pepino y los automóviles. Estas disminuciones tuvieron un efecto directo en el indicador porque se trata de productos de consumo frecuente o con peso relevante dentro de la medición del INPC.

El alivio, sin embargo, no fue parejo en toda la canasta; el Inegi reportó aumentos en vivienda propia, papa y otros tubérculos, aguacate, alimentos preparados, loncherías, fondas, torterías, taquerías y restaurantes. El aguacate subió 24.53% mensual y la papa 9.32%.
La inflación subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles, también mostró moderación, aunque todavía se mantiene por encima de la inflación general. En junio se ubicó en 4.03% anual, con aumentos de 3.55% en mercancías y 4.49% en servicios. Este dato es observado de cerca porque ayuda a medir la tendencia de fondo de los precios y suele influir en las decisiones de política monetaria.
El Índice de Precios de la Canasta de Consumo Mínimo tuvo una baja mensual de 0.66% y una variación anual de 3.04%, menor al 4.62% observado en junio de 2025. Podríamos interpretar esta cifra como un alivio en una parte sensible del gasto básico, aunque el impacto real dependerá de qué productos consume cada familia, en qué ciudad vive y cómo se mueven servicios como vivienda, comida preparada y transporte.
La caída de algunos agropecuarios puede ser temporal y la inflación subyacente aún marca resistencia en servicios y alimentos procesados. Por ahora, el dato ofrece una pausa para la economía familiar y una señal favorable para el Banco de México.
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