Medicamentos hechos en México: la alianza que une a UNAM y Tec de Monterrey
En México, la ruta que va de un hallazgo científico a un medicamento disponible para los pacientes suele ser larga, costosa y llena de obstáculos. No basta con descubrir una molécula prometedora o publicar resultados en una revista especializada: hace falta probar, escalar, financiar, transferir tecnología y acercar la investigación al mundo clínico e industrial. En ese tramo, donde muchas ideas se quedan atoradas, la colaboración entre instituciones puede marcar una diferencia muy importante.
El Tecnológico de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México decidieron entrar juntos a ese terreno con un convenio que formaliza la incorporación de la UNAM al Distrito de Innovación Tlalpan, una iniciativa impulsada por el Tec en el sur de la Ciudad de México. La alianza reúne a dos comunidades académicas con tradiciones distintas, pero con una misma urgencia: convertir conocimiento científico en soluciones médicas desarrolladas desde México.

El punto de unión será el Centro Interdisciplinario de Medicina Predictiva, dentro del campus Ciudad de México del Tec de Monterrey. Ahí se plantea articular laboratorios, investigadores, estudiantes, empresas y áreas de transferencia tecnológica para trabajar en proyectos de salud con potencial de llegar a tratamientos, dispositivos médicos, biofármacos o emprendimientos de base científica. Básicamente la apuesta apunta a que la ciencia encuentre una salida concreta hacia la población.
De los laboratorios a la industria biofarmacéutica
Uno de los focos principales del convenio será fortalecer una industria biofarmacéutica mexicana, un tema estratégico en un país que todavía depende en buena medida de tecnologías médicas desarrolladas en el extranjero. Las primeras líneas de trabajo estarán orientadas a campos de enorme peso para la salud pública, como enfermedades neurodegenerativas, envejecimiento, oncología de precisión, medicina regenerativa, cicatrización e infecciones.

Investigadores de ambas instituciones ya han trabajado en proyectos relacionados con Parkinson, Alzheimer y ataxia espinocerebelosa tipo 7, una enfermedad caracterizada por la pérdida progresiva de coordinación motriz. También existen avances en formulaciones innovadoras para atender procesos de cicatrización e infecciones, áreas donde la investigación aplicada puede traducirse en tratamientos más accesibles y adaptados a las necesidades locales.
El Tec de Monterrey aporta infraestructura, capacidades en bioingeniería, vinculación empresarial y un ecosistema diseñado para acelerar proyectos de innovación. La UNAM suma décadas de experiencia en química medicinal, desarrollo farmacéutico, investigación básica y trabajo con la industria. En conjunto, el reto será acompañar las ideas desde sus primeras etapas hasta fases de prototipo, validación y eventual escalamiento tecnológico.
https://tecscience.tec.mx/es/salud/convenio-tec-de-monterrey-unam/https://www.gaceta.unam.mx/unam-y-tec-impulsan-el-futuro-de-la-innovacion-colaborativa-desde-distrito-tlalpan/





